Debemos agradecer a Hermann Ebbinghaus. Nacido en Alemania en 1850, fue el primero en estudiar cuantitativamente nuestra capacidad de memorización y nuestra propensión al olvido. Graficó cómo nuestro recuerdo de los hechos aprendidos recientemente se desvanece rápidamente al principio y luego de forma gradual. Reflexionando sobre esta gráfica, se preguntó qué sucedería si reforzáramos rápidamente lo que intentamos aprender y luego repitiéramos el refuerzo a intervalos cada vez mayores. ¿Cuál sería el número óptimo de repeticiones e intervalos para obtener la mejor memorización con el menor tiempo de estudio?
Hoy en día, el trabajo pionero de Ebbinghaus se utiliza en los llamados sistemas de repetición espaciada, que muchos desarrolladores de aplicaciones emplean para facilitar el aprendizaje. Sin embargo, estas aplicaciones no han desbancado la tecnología tradicional de las tarjetas de memoria en papel. Al contrario, resulta que el acto físico de escribir a mano y manipular una tarjeta refuerza el aprendizaje. Estos movimientos activan nuestra percepción corporal de una manera que el simple hecho de teclear no logra.
Leitner Box: El sistema de tarjetas de memoria Index Card
Cualquier ficha sirve, pero una caja estándar no es suficiente. Otro ingenioso alemán, Sebastian Leitner, diseñó una caja alargada con suficientes compartimentos para albergar las fichas. Si bien algunos seguidores de Leitner fabricaron sus propias cajas, generalmente con cajas de zapatos y cinta adhesiva, nuestros diseñadores confiaban en poder crear algo más funcional y estético.
Por supuesto, sería de madera, ¿pero de qué tipo? La veta tendría que ser larga, recta y estable a cualquier temperatura. Necesitaría ocho compartimentos, pero los separadores tendrían que ser fácilmente extraíbles para que un compartimento pudiera duplicar su tamaño si fuera necesario.
Por lo tanto, nuestra caja Levenger Leitner está bellamente elaborada en bambú (al igual que las antiguas reglas de cálculo, dispositivos que exigían aún más precisión).
Mejora tu memoria mediante la repetición.
Si sigues las instrucciones incluidas sobre qué tarjetas repasar cada día, obtendrás el máximo rendimiento de tu tiempo invertido. Si te estás preparando para un examen con fecha fija, este es el método ideal.
Una segunda forma de usar el método Leitner es más informal, como hago yo con mi español. Anoto modismos y dichos que encuentro en mis lecturas, tal como los descubro, en oraciones o frases largas. Estas tarjetas (con la traducción al inglés en el reverso) siguen una progresión: empiezan en el primer compartimento y retroceden uno cuando las uso correctamente. Aunque no me tomo muy en serio el orden y la secuencia de repetición, este método me resulta muy útil.
Sea lo que sea que desees aprender y memorizar, espero que tu propia caja Levenger Leitner se convierta en una de tus herramientas favoritas durante las próximas décadas.
Tuyo,
Steve Leveen
